La senda oscura es la tercera novela de Asa Larsson siguiendo las aventuras de la abogada Rebecka Martinsson y la inspectora Anna-Maria Mella.
La sinopsis de esta novelason bastante explícitos:
“Una mujer aparece muerta en un lago helado. Su cuerpo, torturado, presenta una extraña quemadura alrededor del tobillo. Desde el primer instante, la inspectora Anna-Maria Mella sabe que necesita ayuda. El cadáver es de una de las ejecutivas de una compañía minera cuyos tentáculos se extienden por todo el mundo. Anna-Maria necesita que una abogada le explique algunas cosas acerca del negocio, y conoce a la mejor. La abogada Rebecka Martinsson está desesperada por volver al trabajo después de un caso que la ha destrozado, y acepta la propuesta de Anna-Maria Mella. Sus investigaciones revelan una compleja y siniestra relación entre la víctima, su hermano y el director de la empresa. Todo parece indicar un móvil sexual, pero los negocios turbios de Kallis Mining abrirán otra vía de investigación.”
Simplemente no me emocionó.
Creo que es un error no leer la saga completa, o al menos empezar por el primer libro. Esto es porque los personajes principales parecen ser definidos por acontecimientos previos a La senda oscura.
(Lamentablemente no conseguí los primeros libros de Asa Larsson y tuve que conformarme con el tercero).
En segundo lugar, tengo que admitir que las novelas policiales no son mis preferidas. La mayoría de las veces las encuentro aburridas, con villanos que en algún punto se vuelven predecibles y protagonistas de una complejidad mediocre (¿?). Y esta novela no cambió en mucho mi opinión.
En La senda oscura encontramos a dos mujeres, Anna-Maria Mella y la traumatizada Rebecka Martinsson. Imagino que quienes pudieron leer las primeras dos novelas pueden sentirse involucrados en la vida de estas dos protagonistas. No fue mi caso, ninguna despertó empatía.
Sobre el resto de los personajes puedo decir que abrían las puertas a caminos y desenlaces más que interesantes, pero el poco desarrollo de los mismos hizo que pierda el interés en ellos.
Al pensar en los personajes me viene a la cabeza el refrán ‘el que mucho abarca poco aprieta’. Siento que Larsson dio vida a personalidades muy diferentes, con perfiles y bagajes psicológicos que podían disparar giros inesperados en la historia. Pero esto no ocurrió. Hay tantos personajes, tantas historias, tantas personalidades que me costó concentrarme en cada una de ellas y apreciarlos en toda su complejidad.
Fue difícil también encontrar el ritmo en la lectura. Larsson juega con flashbacks que no me parecieron bien definidos. Y la vida y relatos de cada personaje se mezclan sin seguir un patrón o algún criterio que permita al lector anticiparse al cambio de perspectiva.
Las ambiciones de la autora son válidas y me parecen interesantes, pero la extensión del relato no acompaña. Al llegar al final sentí que todo (y me refiero al caso de La senda oscura, no a la totalidad de la saga) se resolvía apresuradamente.

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