Lamentablemente Dime quién soy me decepcionó. Tenía esperanza de encontrarme frente a una historia bien narrada, con sorpresas inesperadas y una infinidad de personajes complejos, atrapantes y con idiosincrasias diversas. Pero no encontré nada de eso.
No voy a decir que no disfruté el libro en absoluto, porque sería una mentira. Al comenzar la lectura, si bien reconocí defectos sobre todo en la narración, Dime quién soy me atrapó completamente. La historia avanza rápido, los capítulos son cortos, el lenguaje es simple (demasiado simple para una novela tan larga) y desde el principio plantea un misterio alrededor del personaje de Amelia que genera expectativas.
Primero lo primero
La historia comienza cuando Guillermo, un periodista que logra sobrevivir a duras penas por tener una imagen idealista de su trabajo, recibe una propuesta de su tía Marta: investigar la vida de Amelia Garayoa, bisabuela de Guillermo y abuela de Marta, de quien no hay pista desde que abandonó a su marido y su hijo a principios de siglo XX.
La tía Marta está intrigada por la vida de esta mujer y desea dar a sus hermanos la historia como regalo de navidad. Guillermo no parece entusiasmado con la idea pero la paga es buena y no se atreve a contrariar a la hermana de su madre. Es así que comienza la investigación que lo llevará por medio mundo y nos adentrará en la historia de Europa desde antes de la Segunda Guerra Mundial.
Para contar esta historia Julia Navarro divide su novela en partes que llevan por título nombres de algunos personajes masculino de la historia que han tenido relevancia en la vida de Amelia. Esta característica no me modifica en nada mi percepción de Dime quién soy, ni para bien ni para mal. De hecho, creo que en cierta manera pinta un aspecto de Amelia y lo que fue su vida.
Lo primero que falla es el modo en que está relatada la historia.
Por ejemplo, la primer pista que Guillermo tiene de Amelia llega muy rápido y muy fácil. Eso no pasa desapercibido. Y de repente aquello que parecía ser el argumento de la novela pasa a ser un recurso para contar una historia de modo original.
¿Qué quiero decir con esto? Que no creo que la investigación de Guillermo o la forma en que encuentra pistas sean realmente importantes; la tarea de Guillermo pasa realmente a un segundo plano y se convierte en la forma original que Navarro encuentra para contar la historia de Amelia, verdadero personaje central de esta novela.
De ahí que la primer pista que sigue el periodista español llegue de manera tan ingenua. Del mismo modo puedo decir que Guillermo arma la historia con testimonios de personas que conocieron y compartieron experiencias con Amelia, pero estas personas son capaces de contar anécdotas, conversaciones e incluso hablar de sentimientos de Amelia que difícilmente hayan conocido.
Una vez que como lectora comprendí la intención de Julia Navarro lo pude aceptar, e incluso perdonar a la autora. Sin embargo, debo admitir que no dejó de hacerme ruido.
El segundo defecto que encuentro es la extensión. Las más de mil páginas con que cuenta esta novela me hicieron sentir que Dime quién soy era interminable.
Puedo decir con seguridad que, de haber tenido la mitad de páginas, hoy mi reflexión sobre esta novela sería muy diferente.
Al terminar de leer Dime quién soy y repasar los hechos no pude evitar preguntarme por qué Julia Navarro necesitó tantas hojas para contar esta historia.
Amelia y sus hombres
Sin lugar a dudas Amelia es el personaje central. Lo bueno de nuestra heroína es que no te da respiro, sus acciones y su forma de pensar te llevan a juzgarla con severidad, a quererla, a entenderla, a compadecerle, a juzgarla con crueldad. Amelia es una montaña rusa de emociones, un personaje que en teoría no debería aburrir. Lo malo: no sentí un cambio en su personaje acorde a las circunstancias que la rodean, y eso hace que muchas veces la vea como una niña caprichosa.
El resto de los personajes, en su mayoría hombres, son interesantes y, a mi parecer, aparecen más humanizados que la misma Amelia, con contradicciones más fáciles de asimilar y acciones más fáciles de comprender. No pude evitar simpatizar con ellos cada vez que caían en las redes de Amelia, y al mismo tiempo no pude entender que cayeran a los pies de nuestra protagonista. (Puede resultar una análisis simplista, pero es como me sentí).
Reflexión final
A medida que avanza Dime quién soy el camino que toma la investigación de Guillermo se vuelve dudoso y uno puede intuir que hay algo más detrás de todo esta trama. Por suerte, al llegar al final de la historia (si es que no lo imaginan antes) todo se vuelve más claro y muchas dudas que se van formando tienen respuesta.
No es un libro malo y no deseo que alguien lo descarte por esta opinión. Pero sí es un libro largo y recomiendo leerlo con tranquilidad, para evitar sentirse saturado por los personajes y las situaciones (que a veces parecen repetirse una y otra vez). Creo que de esa forma puede disfrutarse más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario