jueves, 20 de febrero de 2014

Un poco de NO FICCIÓN

Para continuar con mi proyecto elegí la bibliografía de Tina Modotti, una fotógrafa italiana que desarrolló la mayor parte de su trabajo como artista en México, retratando principalmente la vida social de ese país.

Pero Tina también fue conocida por ser una revolucionaria activa durante los años 20, creando fuertes lazos con algunos de los artistas miembros de del grupo de la Unión Mexicana, tales como Manuel Álvarez Bravo y Diego Rivera.

El libro en cuestión es 'Tina Modotti. Una lente para la revolución', de Patricia Espinosa.

Tina fue una gran fotógrafa, inclusa adelantada a su tiempo, y es por esta razón principalmente que me interesa su historia. Pero al repasar su vida no es posible separarla de la revolución mexicana (esta mujer puso su fotografía al servicio de dicha revolución) y su relación con notables personajes del siglo XX, como Edward Weston y el revolucionario cubano Julio Mella.

La figura de Tina puede no ser muy popular, pero sin duda marcó la vida de muchas personas. Tal es así que el mismo Pablo Neruda dedicó un poema en su homenaje:

Tina Modotti, hermana no duermas, no, no duermas:
tal vez tu corazón oye crecer la rosa
de ayer, la ultima rosa de ayer, la nueva rosa.
Descansa dulcemente, hermana.
La nueva rosa es tuya, la tierra es tuya:
te has puesto un nuevo traje de semilla profunda
y tu suave silencio se llena de raíces.
No dormirás en vano, hermana.
Puro es tu dulce nombre, pura es tu frágil vida:
De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma:
De acero, línea, polen, se construyó tu férrea
tu delgada estructura.
El chacal a la alhaja de tu cuerpo dormido
aún asoma la pluma y el alma ensangrentadas
como si tú pudieras, hermana, levantarte,
sonriendo sobre el lodo.
A mi patria te llevo para que no te toquen,
a mi patria de nieve para que a ti pureza
no llegue al asesino, ni el chacal, ni el vendido:
Allí estarás tranquila.
¿Oyes un paso, un paso lleno de pasos, algo
grande desde la estepa, desde el don desde el frío?
¿Oyes un paso de soldado firme en la nieve?
Hermana, son tus pasos.
Ya pasarán un día por tu pequeña tumba,
antes de que las rosas de ayer se desbaraten;
Ya pasarán a ver los de un día, mañana,
donde está ardiendo tu silencio.
Un mundo marcha al sitio donde tú ibas, hermana
avanza cada día los cantos de tu boca
en la boca del pueblo glorioso que tú amabas.
Tu corazón era valiente.
En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas
polvorientas, algo se dice y pasa,
algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,
algo despierta y canta.
Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre,
los que de todas partes del agua, de la tierra,
con tu nombre otros nombres callamos y decimos,
porque el Fuego no muere.

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