jueves, 9 de enero de 2014

Sobre la importancia de la traducción

La importancia de la traducción
Quiero dejar sentado en este blog un espacio para el análisis de la traducción de libros y la importancia que tiene en la lectura.

En realidad es bastante sencillo: si está bien hecho pasa desapercibido durante la lectura; si está mal hecho no podemos evitar toparnos con una molestia, aun cuando no podamos ponerle un nombre o identificarlo claramente.

En otras palabras, no es lo mismo leer que el protagonista “hizo la colada” que leer “fue a lavar la ropa”. (Pongo este ejemplo porque es el que más me molesta y encuentro reiteradamente).

En un curso de crónicas periodísticas, que ya no recuerdo cuándo hice, un profesor solía recomendar libros y acto seguido criticar su traducción. Era un defensor acérrimo del ‘vos’ en lugar del ‘tu’ y si aparece un ‘gilipollas’ estoy segura que abandona la lectura hasta encontrar una buena traducción de otra editorial. En ese momento noté lo acostumbrada que estoy, y que estamos, al español neutro, no sólo los lectores sino los mismos escritores. Lo entiendo: un español neutro es una buena forma de encarar el mundo globalizado y bla, bla, bla; pero también es una forma de perder la primera herramienta cultural que nos identifica: la lengua y sus modismos.

No soy una experta y mi análisis, como podrán ver, se basa en experiencia y gustos personales. Pero hay gente que sí conoce del tema, que estudiaron, que saben de traducción y a sus reflexiones voy a referirme.

Además quiero demostrarlo con ejemplos claros, por lo que podrán ver en este blog citas directas de los libros que estoy leyendo en el momento, ejemplos de buena traducción y ejemplos de mala.

Para empezar comparto un enlace a una nota de Umberto Eco publicada en Clarín el 05 de enero de 2014. En la misma hace referencia al fallecido traductor William Weaver, que se encargó de traducir al inglés al menos 4 de sus obras. Eco dice en su texto: “Weaver fue un traductor magistral porque abordaba cada texto con el propósito de transmitir el flujo, el ritmo, la riqueza léxica y el sonido del original. (Hasta donde yo sé, mejoraba mis textos.) También sabía que los grandes traductores se atreven a alejarse de las traducciones literales en beneficio de preservar el mayor efecto del texto original.” Más claro imposible (no me extraña que Eco pueda explicar en dos frases lo que yo no pude explicar en cinco párrafos).

El texto lleva por título “El hombre que siempre mejoraba mis textos”. Sumamente recomendado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario